top of page
Buscar

La plegaria de un río: El Texcuyuapan y su fauna olvidada.

26 ago
4 min de lectura

Nunca llegué a conocer un río limpio. Desde que tengo memoria, los ríos de Tapachula se han caracterizado por estar sumamente contaminados, con un potente olor a drenaje y llenos de todos los plásticos que te puedas imaginar. La realidad es que el tapachulteco promedio no ve nuestros ríos como ecosistemas. Hablando con distintas personas sobre lo que piensan que hay en el río, la mayoría me ha dicho lo mismo: “Es un drenaje”.


Envidio a quienes llegaron a conocer cómo era el Texcuyuapan hace 30, 50 años; quienes llegaron a bañarse en sus aguas, quienes pudieron disfrutar de la pesca y de un río limpio. Quedan muy pocas fotos de lo que fue en tiempos de antaño, de cuando era un lugar de esparcimiento para los tapachultecos.

Solo queda imaginarse lo que el río fue en toda su gloria, antes de que a la ciudad se le olvidara que es un río y no un drenaje.


El difunto lago artificial Eureka, abierto en 1959. Era alimentado por el río Texcuyuapan/ Creditos a quien corresponda.
El difunto lago artificial Eureka, abierto en 1959. Era alimentado por el río Texcuyuapan/ Creditos a quien corresponda.

El Texcuyuapan no siempre fue un drenaje. Fue un río. Sigue siendo un río. Con el crecimiento de Tapachula, la ciudad fue ocupando poco a poco sus márgenes, modificando su cauce y utilizando sus aguas como destino de los desechos de una ciudad que no dejó de crecer. A esto se sumó la falta de un sistema adecuado de tratamiento de aguas residuales, por lo que durante décadas las aguas negras de viviendas y establecimientos terminaron llegando directamente al río.

Lo que alguna vez fue un espacio de convivencia, pesca y recreación comenzó a convertirse en infraestructura urbana y, poco a poco, en el drenaje de la ciudad.


El río no desapareció. Seguimos viendo su cauce atravesar Tapachula, pero olvidamos lo que realmente es: un ecosistema vivo


Con el propósito de demostrar que el Texcuyuapan no es un caso perdido, me di a la tarea de recorrer distintas partes de su cauce por la zona urbana, buscando la fauna que aún habita en este corredor biológico. Porque sí, puede que la ciudadanía ya haya olvidado el río, pero los animales no lo han hecho. Sigue siendo y seguirá siendo su hogar.


Mi primer encuentro fue por pura suerte. Pasando por la zona militar, logré ver una figura imponente posada en una rama del árbol de hule que, en ese momento, se encontraba en todo su esplendor, justo sobre el puente que cruza el río. El águila observaba detenidamente el agua como una verdadera cazadora, esperando el mejor momento para atacar a algún pez desprevenido.


Águila pescadora Pandion haliaetus/ Evelyn Pinot
Águila pescadora Pandion haliaetus/ Evelyn Pinot


Honestamente, mi primer pensamiento cuando vi al águila fue: “¿¿A poco aún hay peces en el Texcuyuapan??”. En ese momento sentí una profunda tristeza. ¿Cómo es posible que este animal tan bello, tan formidable y digno tenga que pescar entre el plástico y el drenaje?


Me di cuenta de algo: la fauna sigue ahí. Existe y resiste a pesar de todo el daño que le hemos hecho a su río, a su hogar.

Decidí que haría lo posible por prestar mi voz a estos animales. Desde ese momento me puse la meta de documentar a toda esa fauna que, como el águila pescadora, lucha por sobrevivir en nuestros ríos urbanos.


Mi segunda parada fue en la Unidad Deportiva Indeco Cebadilla, donde encontré una sección del río aún más contaminada. Al principio parecía que no había nada, pero un pequeño movimiento entre toda la basura llamó mi atención. Me di cuenta de que, en medio de las bolsas, los pañales y las jeringas, se encontraba pescando una garcita verde. Normalmente, mi reacción al ver pescar una garza sería de asombro y admiración, pero esta vez sentí muchísimo asco, ya que ese pez lo sacó justo a un lado de donde se encontraba nadando nada más ni nada menos que un condón. Uff, y el olor... Dios, el olor es indescriptible. Ir a esa parte del río es como meter la cabeza en un drenaje.


Imagínate por un momento tener que tomar agua de pañal revuelta con drenaje, animales muertos, agroquímicos y alguna truza abandonada que salio de dios sepa donde.


Garcita verde Butorides virescens/ Evelyn Pinot
Garcita verde Butorides virescens/ Evelyn Pinot

Para esta parte del blog seguramente ya estás asqueadísimo. Seguro muchos ya dejaron de leer y no los culpo.

Puedes perfectamente voltear para el otro lado, cerrar la página y el problema se acaba. No tienes que pensar en ello porque en casa seguramente tienes la gran fortuna de tener acceso al agua potable y alimentos limpios.

Los animales del río no corren con la misma suerte.


Ellos no se pueden ir a otro lado, no pueden simplemente entrar a una tienda y comprar agua limpia. A diferencia de mí y de ti, ellos no tienen otro lado a donde ir. El río es el único hogar que tienen, y ese mismo hogar se encuentra en manos de la ciudadanía de Tapachula, la cual parece solo mencionar el río cuando están molestos porque se desbordó en temporada de lluvias. No sé tú, pero si yo fuera un martín pescador odiaría a la gente.


Es una verdad incómoda, nadie quiere hablar de esto. Es mucho más fácil voltear la cabeza para otro lado y hacer como que la Virgen te habla que aceptar la cruda realidad de que tú y yo somos parte del problema. Sé que esta entrada ha sido terriblemente pesimista, pero esa no es la intención. La intención es que entendamos que ignorar el problema no va a hacer que desaparezca.


No sé cómo arreglar el río, no conozco una sola solución que pueda reparar un ecosistema tan dañado como lo está el Texcuyuapan, pero sí sé cuál es el primer paso. Reconocerlo como lo que es: no un drenaje ni un basurero, sino un ecosistema. Solo así es que el río tendrá la esperanza de algun dia poder recuperarse.


Presta tu voz a las cientos de especies que aún llaman hogar al Texcuyuapan.



Martín pescador amazónico Chloroceryle amazona/ Evelyn Pinot
Martín pescador amazónico Chloroceryle amazona/ Evelyn Pinot

 
 
 

Comentarios


  • Instagram
  • Facebook
  • TikTok

©PolinizadoresUrbanos 2026

bottom of page